"Profesaba una gran devoción y cariño hacia el signo de la TAU; lo
recomendaba con frecuencia cuando hablaba y lo escribia personalmente
en sus cartas" (FF.1079).
La TAU es la última letra del alfabeto hebreo. Con
significado simbólico, se usaba ya como signo de salvación y amor de
Dios a los hombres.
Se hablaba de ella en el libro de Ezequiel, cuando Dios ordena a su
ángel imprimir sobre la frente de los servios de Dios este signo de
salvación "El Señor dijo: pasa en medio de la ciudad, en medio de
Jerusalem y marca con una Tau sobre la frente de los hombres que gimen
y lloran" (Ez. 9,4).
LA TAU es, en efecto, signo de redención. Es signo externo de una nueva
vida marcada con el sello del Espíritu Santo el día de nuestro
Bautismo.
La TAU fue usada inmediatamente por los cristianos. La
encontramos ya en las catacumbas romanas, porque para ellos recordaba
la Cruz, sobre la cual se inmoló Cristo para la Salvación del mundo.
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San Francisco de Asís, por la semejanza que la TAU tiene con la cruz,
la amo de tal forma que tanto en su vida como en sus gestos, ocupó un
lugar especial.
En Francisco, el signo profético de la TAU se sublima,
actualiza y alcanza el valor de salvación; pues él mismo se siente
"salvado" mediante el amor y la misericordia de Cristo que muere. El
amor de Francisco hacia este signo, nacía de la apasionante
contemplación de la Cruz, al valorar la humildad y misión de Cristo,
que, en Ella, mostró a toda la humanidad la prueba más grande de su
amor. La TAU era, primordialmente, para Francisco el signo concreto de
su salvación y de la victoria de Cristo sobre el mal.
La TAU tiene una honda tradición bíblico-cristiana. Francisco
comprendió de talñ modo su profundo valor espiritual y de forma tan
radical hizo suyo este signo, que a través de las llagas, llego a ser
TAU viviente, que él había contemplado y amado constantemente.
La TAU usada por Francisco, como firma propia, puede verse en
el autógrafo de la bendición que da a fray León, y que se venera en la
sala de las Reliquias, en la Basílica de San Francisco de Asís.
La TAU, signo concreto de una devoción cristiana, es, sobre
todo, compromiso de vida en el seguimiento de Cristo "pobre" y
"crucificado".
La TAU, por tanto, debe recordarnos una gran verdad cristiana:
nuestra vida, salvada y redimida por el amor de Cristo Crucificado, y
debe ser, cada día más, vida nueva de entrega y amor hacia Él.
Llevando este signo, vivamos su espiritualidad, demos razón a
la esperanza que mediante él nos llega y reconozcámonos seguidores de
Frrancisco.
ORACIÓN
Bendice señor esta TAU.
Bendice a quien la lleva como signo de salvación y libertad
interior, invocando a tu Santo Nombre y la intercensión de tu siervo
Francisco. Tu que vive y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Jufra Palencia |