En 1984 el Papa Juan Pablo II hizo entrega a los jóvenes de una Cruz para que estos la llevaran por el mundo entero, junto a un icono de la Virgen, expresando que sólo en Jesucristo está la salvación de todo ser humano. Desde entonces estos dos símbolos han estado presentes en todas las
Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ) y han visitado escenarios cargados de emoción y simbolismo, como la 'Zona Cero' de Nueva York (EE.UU) o, más recientemente, la ciudad de L’Aquila (Italia), tras el terremoto que asoló la Región de los Abruzzos.
La próxima JMJ tendrá lugar en Madrid el próximo año 2011. Por eso, como preparación a ese gran encuentro, desde el 14 de septiembre de 2009 (fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz), la Cruz y el icono de la JMJ están peregrinando por las distintas vicarias del Arzobispado de Madrid para dar más tarde el salto a diversos puntos de la geografía española.
Dentro de este itinerario de peregrinación, la Cruz visitó los pasados 10 y 11 de febrero de 2010
la parroquia de Ntra. Sra. del Rosario y el Colegio San Buenaventura (OFM Conv.) en Madrid. Toda la comunidad vivió con especial emoción estos encuentros, que comenzaron, en la tarde del miércoles 10, con un Vía Crucis que recorrió la Plaza de los Franciscanos para concluir dentro de la parroquia. Posteriormente se celebró una solemne eucaristía presidida por Fr. Joaquín Agesta, ministro provincial de la Orden.
Para poner el broche final a esa primera jornada, la fraternidad de
Jufra Santa Clara se encargó de preparar para la noche una celebración de oración y adoración a la Cruz. Durante la misma pudimos acercarnos a este gran misterio del Sagrado Leño a través de experiencias fuertes, como las de San Francisco o Santa Teresa. Mediante la meditación de la Palabra, la oración personal y comunitaria y los cantos, se creó un clima especial que invitaba postrarse ante el madero. Así lo hicieron muchos, otros mostraron su cariño y su devoción con un beso, con una caricia… Cada cual a su manera, cada uno dándole su propio sentido. La imagen del Cristo de San Damián, proyectada durante unos momentos sobre la Cruz desnuda de la JMJ, revistió de simbolismo y espíritu franciscano la celebración.
A la mañana siguiente los jóvenes trasladaron la Cruz y el icono hasta el vecino colegio, donde continuaron los actos de oración ante estos símbolos tan especiales que nos ayudan a prepararnos para lo que nos espera el próximo año.
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